El horror huye de tu ser,
el miedo no soporta
tu extraña mirada.
Los demonios te temen
y los ángeles te odian.
No eres rival para nadie,
el dolor en ti vive
como cicatrices de carne viva.
Tus afiladas armas
se convierten en masacre.
Derramas la sangre por el suelo,
creando mares de muerte,
recoges la carne
para sentir su sabor.
Sacas las entrañas
de los débiles cuerpos,
dejándolos vacíos
como tu pobre corazón.
Sientes la amargura de la vida,
te concedes el poder
de la temida muerte.
No hay forma de evitarte,
has sobrepasado el temor
y superado el dolor
de la sádica masacre.
ta buenisimo
ResponderEliminarfelicidades